domingo, 30 de septiembre de 2012

Permiso para hablar.


Le voy a cantar Holocene en las tablas de madera aunque haga frío y lleve el vestido negro escondido bajo la sudadera; aunque no haga juego con el gorro de lana. Le voy a cantar Holocene porque al final siempre acaban ganando los ojos castaños a los ojos de oliva. ¿Quién dice que un gato no pueda tener las pupilas color avellana o negras como las noches de súplicas descafeinadas? Se ha ganado los acordes de Bon Iver porque empieza a hacer frío y salió con las pestañas como abanicos para doblar las esquinas con una luna que nunca antes había visto.
Y por si fuera poco, le dio las gracias por ponerse las zapatillas, y la llevo a Tiffany’s, donde todos los veían pero nadie los miraba.
Y por si fuera poco, la dejó agarrarse a sus palabras en la barandilla de incendios.
Y por si fuera poco, significó mucho. 


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