miércoles, 12 de septiembre de 2012

Antigüedades del verano que hemos dejado atrás

  Il faut comprendre la paradoxe mathématique de la nostalgie: elle est le plus puissante dans la première jeunesse, quand le volume de la vie passée est tout à fait insignifiant.



     

     Son las 2 h 45 de la madrugada y estoy despierta porque no puedo dormir por culpa del catarro que he pillado. Creo que soy el único ser humano que coge un trancazo en pleno agosto. Y lo peor es que me pasa todos los años. Empiezo con el picor de garganta por las orejas, o de orejas por la garganta, nunca lo he distinguido. Luego ya viene la fábrica de  mocos que me tapa la nariz durante tres o cuatro noches. 
Y por eso estoy aquí, un viernes 4 de agosto de 2012 en la habitación más alejada de la casa que mis padres han intercambiado en Vannes. 
    Lo bueno es que en esta maravillosa vivienda abuhardillada hay unos cuantos libros y he encontrado La ignorancia, de Milan Kundera en francés, la lengua original. Llevo ya 60 páginas y me tiene absorta desde las dos primeras. La obra se inicia con una reflexión etimológica, algo  muy común en los libros de Kundera, sobre la palabra 'nostalgia'. Resulta que procede del griego 'nostos' (regreso) y 'algos' (dolor). Es decir, el dolor por el regreso. 
Me ha encantado leer esto porque nunca antes me había planteado de dónde venía esta palabra que yo tan a menudo empleo. Me ha encantado pero también me ha sorprendido porque a mayoría de las veces que utilizo la palabra 'nostalgia' es para hablar de cosas que echo en falta sin que me hayan ocurrido jamás. Con lo cual deja de ser el dolor por el regreso, o bien significa que todavía tengo que hallar ese lugar al que regresar. 
     Kundera no se olvida de la gente como yo, de los que sentimos nostalgia por lo que nunca ha sucedido, y por eso incluye un apartado sobre la 'nostalgia' en la cultura alemana:


" Los alemanes emplean rara vez la palabra 'nostalgia' en su forma griega y prefieren decir 'Sehnsucht', deseo de lo que está ausente pudiendo abarcar tanto lo que ha existido en un pasado como lo que no, sin implicar un 'nostos'."

P.D.: la palabra 'añorar' procede del latín 'ignorar' (enyorar)

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