Lo peor que puede hacer uno es crearse expectativas, por altas o bajas que sean. Hoy estoy apagada, como el sol de Barcelona, y para darme un poquito de vida he salido a pasear por El Raval. He caminado por las calles estrechas, he entrado en las tiendas de segunda mano, he comprado dos discos en uno de Belle &Sebastian... Todo ello con la esperanza (y el deseo) de que al doblar cada esquina apareciera uno de esos Mr. Darcy con los que sueño las 24 horas del día. Por supuesto no ha ocurrido tal cosa.
Tan distraída iba imaginando lo guapo que sería 'mi' chico que me he perdido por las callejuelas. Con tan buena fortuna que he caído en un café acristalado con expositores estilo años 50 y un pastel de zanahoria y nueces.
Y ahora me veo sentada en una mesa de madera, con mi bizcocho casero, dos camareros a cuál más elegante y dos colegas hablando de Wess Anderson, cineasta del que me habló Julián hace tres días.
NO PENSÉIS.
¿Belle & Sebastian? ¡Uff, qué pereza¡
ResponderEliminarYa me estás diciendo DÓNDE está ese café.
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