Fúmame. No necesitas que te lo explique porque llevas meses
liándome a caladas. Pero, Cortázar me enseñó a explicarlo todo y aquí tienes
las instrucciones para fumar:
Fúmame. Agarra el
papel de liar y envuelve cada una de mis costillas mientras das con la otra
mano forma al tabaco de mis caderas. Trenza los hilos oscuros de mis pecas
y une mis lunares. No quiero ser tu
constelación.
Yo sólo quiero que me fumes. Que aspires el aliento de mi
boca y eches el humo apuntando entre mis piernas. Refúgiate en mis pulmones, si
quieres, pero ponte botas de agua porque soy como la pez. Encharcada
hasta la campanilla de mi falsa nicotina.
Pásale la lengua al pegamento que vela mis pestañas para
sellarlas y dejarme ver. Chupa el rabillo de estos ojos negros de carbón. Confieso que le vendí el alma al diablo a cambio de un cartón.
Juega con el alma del veneno que perfila tus orejas en el
eco de un beso sordo. Y escúchame.
Que calcinas mi cintura con el alquitrán de tus falanges y
erizas la planta de mis pies con los dedos que sostienen el cigarro. Ese cigarro
que soy yo.
Aprende a calzarme los zapatos y a desmentir los cordones; yo
voy remendando mis costuras a la luz de la farola. Apaga el radiador, que nos
sobra mechero y me tragaré toda tu ceniza.
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Y voy a arrancarme los ojos, dártelos
que veas como yo veo
Oscuro cuando te vas
y negro cuando te tengo
que veas como yo veo
Oscuro cuando te vas
y negro cuando te tengo
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