lunes, 5 de agosto de 2013

Correo Viejo

He venido en tren, aliviada por no tener que aguantar el calor sofocante de las cuatro horas de autobús, y me ha recibido la despampanante Lena con la mejor de sus sonrisas y una compañera de piso también alemana pero con el mismo aspecto de gitana que yo y uno de los nombres más bonitos de la tradición griega: Sofía. Las tres formábamos un grupo peculiar que inclinaba la balanza hacia los colores oscuros, pero la angelical Lena se ha quedado con todas las miradas de la calle. 
Yo les he contado mil y una banalidades del verano en Zaragoza, y ellas las han escuchado con interés sincero. 
Después de comer un bocadillo y mancharme con un helado de regaliz, he decidido que dejaba a Lena y Sofía a su aire mediterráneo en el mar urbano que tanto las atrae; he preferido no acompañarlas en la tarea de derretirse pacientemente al sol en la arena de la Barceloneta. De vuelta por el gótico, pensando si volvía a al desenfreno de la estación o me quedaba vagabundeando por el centro de la ciudad, que a esa hora de la tarde perezosa no duerme la siesta por culpa del calor y los turistas, he optado por tratar de encontrar aquella plaza diminuta tan acogedora. Y la he encontrado, vaya que sí, aletargada por el sol que aún rasca la azotea de las casas que la delimitan tatuadas con graffitis variopintos y cubierta por una alfombra de polen verde. Aletargada pero invadida por la guitarra flamenca y la voz cascada de unos muchachos entrados ya en carnes que animaban el cotarro cantándole a una "mujer de pelo largo y negro y a su fuente de agua clara". Sin camiseta, y sin apenas dientes, consecuencia de las drogas me atrevo a decir, no hacían sino repetir lo felices que estaban después de cada canción. No puedo negarme a dejarles unas monedas encima de la guitarra remendada y tampoco puedo evitar sonreír a la fauna que devora Barcelona con una sonrisa desdentada y más gracia que un salero. 

Jueves, 25 de julio de 2013

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Paseos compartidos.

Colaboradores