Recuerdo cuando vi la película “Princesas”. Recuerdo lo que a Lola y a mí nos recorrió el espinazo cuando una de esas princesas confesó que sentía nostalgia de lo que todavía no le había sucedido. A mí me pasa lo mismo desde hace unos meses. Desde que el frío vino a instalarse en mi clavícula. Siento nostalgia de todo lo que me muero por hacer en los años venideros. Echo de menos perderme por el mundo. Echo de menos que nieve en Londres. Echo de menos una cerveza negra en un bar de Estados Unidos, con una banda de las de verdad tocando a escasos centímetros de mis pies. Echo de menos una vida en algún lugar que pueda sentir mío. Echo de menos un nosotros, aunque parezca mentira con lo fría y solitaria que puedo resultar a quienes no me conocen, y a quienes sí también. Siento nostalgia de que un tú venga para quedarse y anidar en el hueco de mis caderas, bajo un edredón que cosamos a palabras de aliento y a aliento de palabras. Siento nostalgia de ser algo mayor y poder colgarme de tu cuello para poder disfrutar de los silencios cargados de electricidad. En cambio, tengo que conformarme con ser una adolescente recién estrenada y sentarme en tu regazo esperando que no me eches y poder enredarme en tus discursos de adulto recién salido del horno.
Clara, vete a dormir que ya te pones ñoña y no es tu estilo para nada.
It's life's and love's illusions I recall,
I really don't know life or love at all.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Paseos compartidos.