miércoles, 29 de agosto de 2012

Las escaleras cibernéticas.

    La gente que llega antes a sus 'citas' y se ve obligada a esperar ya no saca un libro para amenizar esa espera. Ahora todos, incluida yo, sacan el smartphone y se ponen al día de los tweets, miran y remiran todas las fotos guardadas, le piden a algún contacto de whatsapp que les entretenga... Qué pena me da que se haya perdido la costumbre de llevar siempre un libro encima, uno de esos libros que están escritos especialmente para el trayecto en autobús, para sentarse en un parque, en las escaleras de una plaza... No hace tanto yo misma llevaba siempre conmigo un tomo del diario de Andrés Trapiello y me sumergía en las banalidades de su día a día en cuanto salía de casa. Y ahora en cambio me encuentro sentada en un escalón de un centro comercial escribiendo esto. Qué ironía.


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