Basta comprarse un lápiz nuevo
para que me entren ganas de escribir. Por eso estoy otra noche más con la luz
amarilla sentada en la cama. Lo único que me hace falta es algo sobre lo que
escribir. Tengo todos los materiales pero me hace falta la inspiración. Sí, es
verdad que podría recurrir al tema de siempre, mis angustias, mis (des)amores,
mi confusión con Barcelona y esas cosas que a nadie le interesan. Pero si lo
hiciera perdería definitivamente a los 0,5 lectores de este blog desnudo.
También podría escribir acerca de lo muchísimo que adoro bailar y de
las muchísimas ganas que tengo de aprender a hacerlo.
Pero no me apetece hablar de
nada de esto. En realidad no sé si tengo ganas de hablar de algo o escribo sólo
para comprobar que funciona bien el lápiz.
Podría limitarme a reflexionar
sobre el propio acto de escribir, pero no procedería puesto que no sé cómo se
hace tal cosa.
Supongo que es tarde y que hace
un calor del demonio y que me hacía ilusión estrenar este cacharro de modelo
antiguo.
Sólo añadiré que echo de menos las noches en vela con
Sabina.
Buenas noches.
P.D.: deberíais dejar de
leerme, suponiendo que lo hagáis. TÚ, deja de seguir este blog.

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