domingo, 27 de noviembre de 2011

    A este cuaderno le quedan pocas hojas por rellenar. En cambio el cuaderno de mi vida está vacío y empapado por culpa de las tormentas. Hojas vírgenes de color hueso chorreantes de odio y desesperación.
Así que he decidido poner punto y final a estos meses de naufragio en mares a base de lágrimas, porque los barquitos de papel no aguantan mi peso y mi madre se cansa de llevar el timón.
De modo que a partir de ahora borrón y cuenta nueva. Aunque en mi siguiente travesía me acompañarán los de siempre, por supuesto. Pero más sonrientes.
Quien quiera participar en este viaje, que firme un poco más abajo y ponga sus datos.
Gracias.


 Miau.

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